Para mejorar la proyección del mentón hay dos caminos distintos: colocar un implante o mover el propio hueso. No son la misma técnica con distinto nombre, y la diferencia importa más de lo que parece a primera vista.
El implante de mentón
Es una prótesis (habitualmente de silicona o materiales biocompatibles similares) que se coloca sobre el hueso propio para aportar volumen y proyección. Es una técnica más sencilla y con un tiempo quirúrgico más corto, pero implica introducir un cuerpo extraño permanente en el rostro.
La genioplastia ósea (osteotomía)
En este caso no se añade ningún material: se corta el propio hueso del mentón y se reposiciona en la posición deseada, fijándolo en su nueva ubicación. El hueso se consolida como parte natural de la anatomía del paciente, sin ningún elemento externo.
Por qué no tener un implante externo es una ventaja real
- No hay cuerpo extraño permanente. Al no introducir ningún material ajeno al organismo, se eliminan los riesgos asociados a un implante: migración, palpabilidad del borde, reabsorción del hueso bajo la prótesis o necesidad de retirarlo en el futuro.
- El resultado se integra como hueso propio. Una vez consolidada, la nueva posición del mentón forma parte de la estructura ósea del paciente, no de una pieza añadida.
- Permite corregir en más direcciones. Un implante solo puede aportar volumen hacia delante. La osteotomía permite avanzar, retroceder, acortar o alargar el mentón según lo que necesite cada perfil, con precisión milimétrica.
- Mayor estabilidad a largo plazo. Al ser hueso propio reposicionado, el resultado no depende de cómo se comporte un material ajeno con los años.
¿Eso significa que el implante nunca es buena opción?
No. El implante sigue siendo una técnica válida en casos concretos, y es más sencilla cuando el objetivo es solo aportar un volumen moderado. La decisión depende de la anatomía de partida, del grado de corrección necesario y de si existe también un componente funcional (de mordida) que resolver. Por eso el estudio del perfil y la oclusión en la consulta es lo que determina qué técnica tiene sentido en cada caso, no una preferencia por defecto.
Cómo lo aborda el Dr. Philip Brabyn
En el Instituto de Cirugía Oculofacial, la mentoplastia la realiza el Dr. Philip Brabyn, cirujano maxilofacial vía MIR especializado en genioplastia y armonización del esqueleto facial, miembro de SECOM y EACMFS. Según el caso se emplea implante, lipofilling (grasa propia) o genioplastia ósea —la técnica más completa—, que permite avanzar, reducir o recolocar el mentón con precisión milimétrica y sin dejar ningún material extraño en el rostro. Con frecuencia se combina con rinoplastia (perfiloplastia) para equilibrar el perfil completo.
Puede leer más sobre la técnica, la recuperación y las preguntas frecuentes en la página de mentoplastia.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un implante de mentón y la genioplastia ósea?
El implante añade una prótesis externa sobre el hueso propio; la genioplastia ósea corta y reposiciona el propio hueso del mentón, sin introducir ningún material ajeno al organismo. La genioplastia ósea ofrece mayor estabilidad a largo plazo y permite corregir en más direcciones (avanzar, retroceder, acortar o alargar), no solo aportar volumen hacia delante.
¿Quién realiza la mentoplastia en el Instituto de Cirugía Oculofacial?
El Dr. Philip Brabyn, cirujano maxilofacial vía MIR especializado en genioplastia y armonización del esqueleto facial, miembro de SECOM y EACMFS. La clínica está en Calle de Blasco de Garay 25, Madrid (Chamberí).
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Los resultados varían según cada paciente. La información de este artículo es orientativa y no sustituye a una consulta médica.
